PLANTEAMIENTOS DE GABRIEL MARCEL:
- La verdad y la justicia andan íntimamente juntas.
- Lo santo es el puente de unión entre la verdad y la justicia.
- La verdad y la justicia es una vocación.
VALORACIÓN DE LOS PLANTEAMIENTOS:
- La verdad y la Justicia andan íntimamente juntas
En este planteamiento Marcel comprueba una disposición análoga de la verdad y de la justicia; es decir, la gente debe experimentar una evolución y al mismo tiempo una mixtura de una relación confusa entre ambas. A mi modo de ver, para que haya justicia tiene que aparecer también el elemento “testimonio”, que da credibilidad a la verdad misma. Pensar en la justicia es pensar también en la verdad; es decir, también la verdad conduce a la gente a la percepción de la justicia. Por lo tanto, diría que es natural, hasta cierto punto, confundir la justicia con la verdad.
- Lo santo es el puente de unión entre la verdad y la justicia
Aquí Marcel presenta un tercer concepto, lo sagrado, para explicar la relación estrecha que hay entre la verdad y la justicia. Él considera lo santo como la raíz y como la referencia básica. Me parece muy válido este planteamiento, ya que lo sagrado es lo recto, es lo puro y lo perfecto. Pues bien, la búsqueda de la verdad y de la justicia conduce a hallar básicamente lo perfecto, lo recto. Por lo tanto, lo sagrado es la bisagra que une la verdad y la justicia.
- La verdad y la justicia es una vocación
En esta idea Marcel propone que no se puede hablar de la verdad y de la justicia sin hacer referencia a la vocación. Aunque esto puede ser desconocido por el hombre. Si éste está convocado por vocación a establecer la justicia, tiene que rechazar todos los impedimentos que procedan de motivaciones de puro oportunismo egoísta. Así pues, la justicia y la verdad deben afanarse por un interés común con participación de todos. Por lo tanto, esta vocación es de todos.
Por lo tanto, quiero terminar este trabajo sobre Gabriel Marcel agrando dos célebres frases:
“Dios es el principio, el medio y el fin de todos los seres; la justicia le sigue, siempre pronta a castigar las infracciones de la ley divina que es la verdad. El quiere ser feliz, debe respetar la justicia. Pero Dios abandona a sí mismo al que se deja hinchar de orgullo, al que corre tras las riquezas, al que mira sólo las ventajas materiales.” Platón
